El nombre elegido para este espacio es un verso de un poema de Ricardo Yáñez (que transcribo puntualmente); ello obedece a la intención de hacer un pequeñísimo homenaje a esa poesía suya sin pretensión vana, carente de elucubraciones inentendibles que en muchos casos saturan la poesía.
Si no amor soy entonces qué carajos
qué nube de pesar qué estrella herida
bandera por qué vientos abatida
conversación resuelta en qué estropajos
vengo del corazón a mis trabajos
y voy de mis trabajos a la vida
vida que se te entrega inmerecida
pero que sabe dar sus golpes bajos
no sé ni qué decir pero me digo
que al fin y al cabo soy un buen testigo
y voy a atestiguar que estoy amando
todo lo que perdí mejor ahora
que cuando lo tenía llora llora
no dejes de cantar te estoy mirando
(Gracias a aquellos lectores que pasan –o pasarán– por aquí y que habían seguido los pasos de elrayomacoy en el anterior blog. Por diversas cuestiones se ha abierto este blog, y no pretende, de ninguna forma y bajo ninguna circunstancia, darle continuidad a aquél que, huelga decirlo, se volvió imposible sostener.)
“Yo quiero que me entierren allá en una nube….”
Jaime López, “En una nube”
1 comentario:
Las pérdidas y ganancias son el cúmulo de las decisiones que encontramos en esa "y"
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