martes, 4 de agosto de 2009

Es así


En las pláticas cotidianas, en la prensa escrita, en los noticieros televisivos, en revistas de circulación nacional se encuentran numerosos ejemplos de frases hechas, lugares comunes, barbarismos, refranes, sentencias, clichés, extranjerismos, y un sinfín de especímenes que no alcanza el tiempo para conocerlos y glosarlos todos. Hoy quiero hablar de esa frase hecha (“…. es así”) que cabe, a veces con soltura y otras como si se ajustara una camisa de fuerza, en cualquier conversación y en toda situación, prevista o no.
Se trata de una frase que se dice tan comúnmente que nunca reparamos en ella. No con la profundidad y el detenimiento que mereciera, por lo menos. Hace unos días en un programa televisivo (de ésos que hoy hay por montones) de formato de panel (desde donde muchos se arrogan la astucia de resolver el mundo) se discutía el por qué de la guerra declarada contra las huestes del narcotráfico. Uno y otro daba su parecer, y argumentaban en mayor o menor medida; en medio de la discusión alguien dijo, con marcado interés de dar un cerrojazo a las exposiciones: “la vida es así”. Una frase de este calado suena enérgica, categórica, atestada de sabiduría, sentido común y un cúmulo de experiencia. Sin embargo, para muchos temas se lanza tal leyenda: “la vida es así”, “los negocios son así”, “el futbol es así”, “el amor es así”. Es tan multifuncional y flexible que se ajusta a la perfección en muchos ámbitos.
Se sorprendería más de alguno si se contaran a todos aquellos que tienen por costumbre dar por terminada una disertación, algún diálogo o consulta con un “…. es así”. Se parece mucho esta manera de proceder a ésa que utilizan los abogados, sin pretender aquí denostar su labor o atacar su dignidad; hace tiempo, una mujer abogada, a la pregunta de por qué en su gremio recurren en demasía, en un alegato ante un juez, en un litigio o en una conversación cualquiera, a esa larguísima frase de “mas pero sin embargo” (que es redundante, pedante y goza de un deterioro manifiesto). La abogada, resuelta y con un dejo de orgullo, respondió: “es la frase de más caché entre los abogados, pensamos que da categoría y es, además, elegante y contundente”. ¿Qué? ¿Cómo fue que dijo?
Los “es así” se sueltan a mitad de conversaciones como si se tratara de lanzar un buscapiés en medio de la muchedumbre apiñada viendo el espectáculo de unos juegos pirotécnicos con el fin de hacerlos correr. La cuestión es deslumbrar, destantear, y hacerle un tanto al escapista: quien pronuncia esta frase en realidad se ha fugado del lugar donde se encontraba, con la creencia de que ha salido por la puerta grande y sin conceder una mirada hacia atrás. En el fondo, un “es así” denota la manera más desgastada y deslucida de “salirse por la tangente”.

“Pero mirad mis brazos crispados y vacíos / como redes tiradas inútilmente al mar. / Nada debo implorar para mí en los caminos / porque mi lengua acaba exactamente allí, / en las fronteras simples de sí misma / y su grito se apaga entre los límites / de mi propio silencio. / Mirad mi rostro blanco de exangües rebeldías, / mis labios que no saben de los himnos del parto, / mis rodillas hincadas sobre el polvo”
Rosario Castellanos, “De la vigilia estéril –III” en De la vigilia estéril

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