
A la vuelta del tiempo parece inexorable que todo adquiera un matiz distinto. La esencia quizá sea la misma, tal vez no haya variado un ápice; sin embargo, la figura que se contempla es tan irreconocible que no resulta irrisorio pensar que fue sometida a un proceso de deformación a propósito, y que resulta imposible rehacer en su forma primigenia. Y es que en esas marcas está contenido lo que no puede olvidarse, lo que cada día es materia a la mano. La envoltura de lo que se anhela.
Las palabras dichas o guardadas, a la vuelta del tiempo, se convierten en entes capaces de ir de un extremo a otro, y en ese lapso colorean su cuerpo, lo alargan, lo desmenuzan, lo rehacen, lo dinamitan, loreinventan….y al fin lo descubren ante las miradas, dejan ver su interior siempre cambiante, deslumbrante. Una palabra dicha con certeza, con querencia de por medio, con desparpajo incluso, hace mella, horada los adentros y allí mora hasta que en algún momento despierta de su sueño y sale, mariposea, y se pasea por los días.
A la vuelta del tiempolos fantasmas que se creían desterrados vuelven, y lo hacen movidos por recuperar algo dejado en este instante preciso: un recuerdo casi borrado, una promesa dejada para después, un deseo tantas veces incumplido, una querencia que se vio interrumpida abruptamente; todo como un intento de apropiación, de justicia consigo mismo, de hallar la paz que se le niega una y otra vez. Esos fantasmas traen, asimismo, una renovación a lo presente: la frescura de su presencia incentiva el hacer diario y, con ello, borra de un pasón la monotonía, la pesadumbre, lo anquilosada que a veces se vuelve la cotidianidad.
Una aparición impensable constituye una manera de echar a correr el tiempo hacia atrás: a la vuelta del tiempo se comprende entonces que el tiempo mismo puede volver sobre los pasos dados, deshacer la misma vuelta que ha trazado; que en sus posibilidades de transcurrir existe un modo que, accionado el mecanismo, hace posible recuperar lo condenado al extravío definitivo. Para ello, sin embargo, habría que conjugar la reversibilidad del tiempo con la capacidad de imaginar un escenario no visto pero sí deseado. Allí radica lo complicado que esto pueda tener. Allí, su engranaje único.
“…el mar que hace un trabajo lento y lento / forjando en la caverna de mi pecho / el puño airado de mi corazón. / Mar sin viento ni cielo, / sin olas, desolado, / nocturno mar sin espuma en los labios, / nocturno mar sin cólera, conforme / con lamer las paredes que lo mantienen preso / y esclavo que no rompe sus riberas / y ciego que no busca la luz que le robaron / y amante que no quiere sino su desamor”Xavier Villaurrutia, “Nocturno mar” en Nostalgia de la muerte
Las palabras dichas o guardadas, a la vuelta del tiempo, se convierten en entes capaces de ir de un extremo a otro, y en ese lapso colorean su cuerpo, lo alargan, lo desmenuzan, lo rehacen, lo dinamitan, loreinventan….y al fin lo descubren ante las miradas, dejan ver su interior siempre cambiante, deslumbrante. Una palabra dicha con certeza, con querencia de por medio, con desparpajo incluso, hace mella, horada los adentros y allí mora hasta que en algún momento despierta de su sueño y sale, mariposea, y se pasea por los días.
A la vuelta del tiempolos fantasmas que se creían desterrados vuelven, y lo hacen movidos por recuperar algo dejado en este instante preciso: un recuerdo casi borrado, una promesa dejada para después, un deseo tantas veces incumplido, una querencia que se vio interrumpida abruptamente; todo como un intento de apropiación, de justicia consigo mismo, de hallar la paz que se le niega una y otra vez. Esos fantasmas traen, asimismo, una renovación a lo presente: la frescura de su presencia incentiva el hacer diario y, con ello, borra de un pasón la monotonía, la pesadumbre, lo anquilosada que a veces se vuelve la cotidianidad.
Una aparición impensable constituye una manera de echar a correr el tiempo hacia atrás: a la vuelta del tiempo se comprende entonces que el tiempo mismo puede volver sobre los pasos dados, deshacer la misma vuelta que ha trazado; que en sus posibilidades de transcurrir existe un modo que, accionado el mecanismo, hace posible recuperar lo condenado al extravío definitivo. Para ello, sin embargo, habría que conjugar la reversibilidad del tiempo con la capacidad de imaginar un escenario no visto pero sí deseado. Allí radica lo complicado que esto pueda tener. Allí, su engranaje único.
“…el mar que hace un trabajo lento y lento / forjando en la caverna de mi pecho / el puño airado de mi corazón. / Mar sin viento ni cielo, / sin olas, desolado, / nocturno mar sin espuma en los labios, / nocturno mar sin cólera, conforme / con lamer las paredes que lo mantienen preso / y esclavo que no rompe sus riberas / y ciego que no busca la luz que le robaron / y amante que no quiere sino su desamor”Xavier Villaurrutia, “Nocturno mar” en Nostalgia de la muerte
Imagen: http://www.ellibrepensador.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario