
Pretenden abaratar la escritura. Hoy cualquiera escribe un libro y lo publica (o se lo escriben, él o ella dicta nada más.) No escribo esto con la intención de soslayar cualquier libro que ve la luz y es puesto ante los ojos de los lectores en los aparadores de tiendas y tendidos callejeros. Pero de un tiempo para acá ha tomado auge una especie de moda, si es que este calificativo le queda a la medida: se trata de esa actividad de gente con cierto reconocimiento en la esfera pública que redacta un libro para decir “su verdad” respecto a un pasaje oscuro en el que se ha visto envuelto en el pasado reciente.
“La verdad” que se encargan de difundir mediante la publicación de una obra casi siempre tiene el cometido de echar por tierra la divulgación de una información anterior, de la que quedan mal parados. No voy a citar aquí en su totalidad la aburrida lista de títulos y autores, porque sería atentar contra el espíritu mismo de este blog. Únicamente me ceñiré a citar los dos casos más recientes: el anuncio de que Bobby Larios dará a conocer próximamente, mediante un libro, “la verdad” de su romance y rompimiento con Niurka Marcos (ambos de la farándula televisiva) y la publicación en días pasados de ¿Dónde está Paulette?, libro de Amanda de la Rosa, amiga cercana de la mamá de la niña.
Me pregunto ¿por qué se recurre a la escritura de un libro para desmentir o deslegitimar lo que ya dejó de ser un secreto a veces y se ha convertido en la versión oficial? ¿Realmente un libro tiene tal potestad reversora ante la opinión pública, o es que la venta de estos ejemplares reporta sendas ganancias para autores y editoriales? No sería descabellado inclinarse por lo segundo. Sin embargo, hay algo más de fondo: esta pléyade de autores escribe y publica porque sus ejemplares se venden (diría el poeta: yo no lo sé de cierto, sólo lo supongo.) No voy a denostar a los lectores, sólo me pregunto si todo esto no suena a un acto chabacano y sensiblero, de charlatanería y poca sustancia. La lectura, vista así, no es un ejercicio lúdico sino un acto sacrificial de neuronas y tiempo mal empleado.
En un ensayo, del que no recuerdo el nombre, Gabriel Zaid escribe que el gran problema de México en lo tocante a los índices de lectura es, no tanto que haya pocos lectores, sino que cada vez hay mayor número de escritores. La aspiración actual es escribir más que leer. Zaid no hacía referencia a lo planteado arriba, sin embargo su perspectiva no está lejos de delinear la realidad que nos circunda. Por cierto, que alguien (por caridad) le avise a Amanda de la Rosa que la niña está muerta y sepultada hace ya tiempo.
“En las calles de la feria / de la feria desierta / sólo la luna llena / blanquea y clarea / las noches de la feria / en la noche entreabierta. / Sólo la luna alba / blanquea y clarea / la tierra calva / de abandono y alba / alegría ajena. // Ebria blanquea / como por la arena / en las calles de feria, / en la feria desierta / en la noche ya llena / de sombra entreabierta. / La luna boquea / en las calles de feria / desierta e incierta.”
Fernando Pessoa, “Pierrot borracho”
imagen: santillan3.blogspot.com
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