viernes, 13 de febrero de 2009

Vuelta a la llave


Los cerrajeros van por el mundo abriendo puertas, así tengan dos o tres chapas y reforzados cerrojos. Encarnan una especie de magos e ilusionistas, cuyas habilidades están destinadas a impregnar de un aire renovado aquello que logran desvelar con concentración y paciencia.
Si alguien pierde sus llaves, tras cansarse de buscarlas y sumirse en un estado lamentable de desesperación y desesperanza, se lanza en busca de un cerrajero con un brío digno de recordarse: mediante artimañas y valiéndose de un sinnúmero de herramientas el cerrajero abre puertas que parecían destinadas a derribarse a empellones, cuando no a dinamitarlas con una andanada de maldiciones y palabras groseras.
Una puerta cerrada, de la que se carece de llave, aparece como un magnificado misterio que de muchos modos es imposible desentrañar: pasados algunos minutos se llega al punto de olvidar qué hay detrás de esa puerta, infranqueable, abominable. Los objetos que van presentándose a medida que se interna uno en el territorio que protegía esa puerta, poseen un particular y rejuvenecido rostro, se les encuentra distintos, como si se presenciara una desconocida alucinación.
Cuando se da vuelta a la llave (la que vino a llenar el lugar de la extraviada) y la puerta cede aparece lo siempre visto, sin embargo tras de sí se va dejando otro misterio: aquél que envolvía los instantes que antecedieron el vencimiento de la puerta gigantesca y que los hizo transcurrir como si la espera fuese una especie de confinamiento inmerecido.

(El lunes pasado extravié las llaves de mi casa. Traje un cerrajero que, tras 45 minutos, doblegó las dos chapas y creó dos nuevas llaves. Al día siguiente, en la puerta que da a la calle en la oficina, encontré las llaves perdidas.)

“Voy apurando el inasible licor de mi ruta. / Me duelen aún tus brazos / morenos. Tu manto / de frágiles ruidos sobre mí. / Conservo todavía, / bordadas en tiniebla, / tus ilustres cascadas de flores invernales. / Te siento más allá del aire y de la tierra”
Jaime García Terrés, “Correo nocturno IV” en Las provincias del aire

Imagen: www.magicaweb.com

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