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“No es erróneo decirlo de esa manera, concluir así tu exposición; sin embargo, tampoco es del todo correcta”. Es decir, no se dice un disparate tal cual, pero no se habla asimismo de una verdad irrefutable. ¿A qué responde este tipo de ambigüedad, esta ambivalencia un tanto disparatada? Cuando el interlocutor suelta esta perogrullada tras de que uno ha expuesto su punto de vista o dado respuesta a cualesquiera demanda, en realidad se sale de un hoyo para ir a caer a otro cuya profundidad resulta temible.
La puesta en la balanza de dos posibilidades no habiendo punto que medie entre los extremos da como resultado, casi siempre, el irse de frente hacia la confusión: no tener a la mano un mínimo de certeza, aunque sí un poco de desacierto, lleva las más de las veces a un estado de atontamiento que acaba por cobrar factura: si se posee cierta verdad, o en contraparte, “no se da pie con bola”, en el fondo se trata de un asunto que se debe dejar atrás de inmediato, so pena de caer en una circularidad interminable.
El paréntesis que se abre al momento de saber que no es cierto, aunque tampoco es falso lo que se acaba de decir es de dimensiones inescrutables: del fondo del sombrero del mago aparecen palomas, pañuelos, y toda clase de objetos que sorprenden a la audiencia; pero de ese paréntesis mitad oscuro y mitad luminoso emergen únicamente signos de interrogación que no serán resueltos con la rapidez con que saltaron a la vista.
La certeza es un camino, llano y claro, que no presenta problema alguno para seguir su derrotero siempre y cuando se le visualice en su totalidad; el desacierto –o la no certeza, la falsedad, lo erróneo–, en cambio, es una pendiente de la que es imposible sustraerse cuando la inercia ya ha emprendido una veloz carrera: en el fondo de ambos senderos existe todavía, sin embargo, un resplandor de sentido común: ahí lo no correcto o lo no del todo erróneo se funden en un abrazo tan relativo que acaban confundidas y no del todo ciertas, aunque no sean erróneas.
“Compañeros poetas, / tomando en cuenta / los últimos sucesos en la poesía, / quisiera preguntar –me urge–,/ qué tipo de adjetivos se deben usar / para hacer el poema de un barco, / sin que se haga sentimental, / fuera de la vanguardia / o evidente panfleto; / si debo usar palabras / como flota cubana de pesca / y Playa Girón”
Silvio Rodríguez, “Playa Girón” en Días y flores
Imagen: www.merello.com
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