jueves, 23 de julio de 2009

De azares y conjeturas


Un tipo en el camión venía hablando con otro acerca de hacer una apuesta: no obstante los argumentos de uno y otro por un largo rato no lograron ponerse de acuerdo sobre lo que se llevaría el ganador. Lo que uno proponía al segundo le parecía descabellado; y lo que éste decía al primero le resultaba impagable. Al final, tres o cuatro cuadras antas de bajarse, acordaron que el perdedor pagaría el sábado entrante un cartón en la carne asada en casa del Chelo (así lo llamaron).
Las apuestas corresponden a estados de ánimo cruzados; es decir, una apuesta involucra cuando menos a dos individuos, y el ánimo de ambos ha de estar sintonizado para trabar un pacto que habrá de dirimirse por los vientos del azar. Sin embargo, hay quien afirma que “es bueno” en las apuestas, en los voladitos, en la rayuela callejera, en el juego de naipes, en el dominó, en todo aquello que involucre cierta dosis de imposibilidad humana: esa cualidad de salir casi siempre vencedor tiene que ver con un misterio tan extraño como legendario.
Cuando la apuesta es sellada se disparan, en ambos sentidos, las conjeturas sobre el posible resultado, se sopesan los probables desenlaces atendiendo las circunstancias, se analizan las debilidades, pero sobre todo las fortalezas del adversario: en ese repaso milimétrico y concienzudo se pueden obtener datos que de tan precisos llegan a atemorizar: el convencimiento de que el oponente es más diestro en cierta arte hace mella en la confianza más empecinada.
La emoción contenida en espera del resultado puede seguir distintos senderos: las expresiones van desde el temor hasta el terror, recorriendo una paleta de sinsabores, tristezas y euforias; pero esa emoción es semejante a un estallido: si al final el saldo favorece se entra en una especie de anonadamiento del que no se saldrá sino poco a poco aunque todo retumbe alrededor, pero si, en contraparte, el resultado es adverso unos ruidos extraños acompañarán cada paso del perdedor hasta que la revancha quede signada.

“De la intemperie de la noche entro a este cuarto / De la intemperie de este cuarto entro a este sueño / De la intemperie de este sueño entro a tu cuerpo: / túnel de noche por la noche / de sueño por el sueño / adentro que no tiene más adentro / lugar último”
Ulalume González de León, “Lugar” en Descripciones

Imagen: se trata de una pintura de Carlos Varela, titulada "Juego de azar", encontrada en: http://www.carlosvarela.com.ar/

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