
Hoy el día ha transcurrido enmascarado. El cielo, como ladrón escurridizo, no se ha dejado ver un solo instante. Su rostro, grisáceo enmascarado, provisto de coraza: con enormes pegostes de nubosidad, a ratos dejó caer una lluvia menuda, pertinaz, de ésas que persiguen toda huella, que, empecinadas, se las arreglan para de algún modo recordar esos otros días en que la lluvia, por los cuatro lados del mundo, constituía el principio y el fin de toda emoción....
"Y en mi corazón te regocijas / como si estuvieras, y en mi lengua / habla tu olor florido y calla. / Serpiente de ojos dulces, boca / muerta, el corazón que me poblaste / como de retoños en la noche."
Rubén Bonifaz Nuño, "El ala del tigre" -8-
Imagen: hayotrascosas.blogspot.com
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